Paz Diaz Rey
¿Cuáles fueron las historias de Rubros que te inspiraron?
Todos los encuentros fueron inesperados. Sea una charla de 5 minutos o más largo me dí cuenta que todos los encuentros me iban a marcar con algo. Sean las personas que me respondieron lo que pasó y esa fue la única interacción como también las personas que pararon a charlar conmigo. Me sorprendió la facilidad que tienen las personas cada vez que uno les da el pié para contarles de su vida. La serie envuelve a mucha gente mayor, me interesa mucho escuchar a las personas adultas que sienten pasión por su trabajo y me cuentan cómo llegaron allá. Esa serie me brindó muchas historias, sea la serie de los bidones que agarré a ese chico que quizás no se dió cuenta de que era el proyecto pero con tal solo de ayudarme me dijo que sí.
En la fotografía de la juguetería conocí a la dueña que estaba acompañada de su hija que se sentía mal y ella no podía dejar un día de trabajo. Me pareció muy hermoso ver como un niño acompaña a su madre en una juguetería, se trataba de un negocio familiar. También eso te ayuda a entender e imaginar las historias que vienen después, quizás algún día ese local le queda a esa niña. También quise abarcar todos los rubros, sean callejeros o comerciales. Fue muy interesante el cruce que tuve con un señor que vendía revistas en la calle. El me contaba de su trabajo antes de estar vendiendo en la calle y que le entusiasmó que le saque la foto. Es una manera de decir “te estoy viendo y te quiero escuchar”.
Es verdad que en la Ciudad de Buenos Aires es todo muy acelerado. Considero que poder observar te habilita a encontrar una historia. No importa si hablás con la persona que estás fotografiando o no, sino que se puede cruzar una frontera que siento que pude cruzarla. Jugar con el límite de lo que observo y lo que una persona tiene para contarme. Un claro ejemplo fue en una casa de pastas, era un vidrio enorme que daba a la calle. Muchas personas no se dan cuenta pero poder pararse y observar da mucho lugar a la imaginación. Y quizás me sorprendo, porque a veces pensamos que observamos algo y de repente nos encontramos con algo muy distinto. Lo que más me llevo es la pausa, la escucha y poder observar. Todas las personas a las que fotografíe con muchas o pocas palabras tenían mucho para contar. Y el lugar que habitan también hablan mucho de ellos, es el espacio envuelto con ellos.
¿De qué manera vivís tus proyectos artísticos desde el lugar de una artista joven?
Los vivo como algo que evoluciona todos los días. Sea desde lo que me gusta fotografíar, la cámara, el proceso, hoy lo estoy viviendo como algo que escala siempre. Siento que cada día encuentro la técnica que más me gusta, la forma en la que cuento su historia y todo es un aprendizaje. Vamos encontrando nuestro estilo y vamos eligiendo también. Y algo que valoro también es entender la prueba y el error. Que todo es un aprendizaje y cada día encuentro más formas de poder contar todo. Para esta serie quería hacer algo que replique lo vintage, y me voy dando cuenta que lo analógico es algo que me interesa un montón y quiero seguir aprendiendo. Todo es una posibilidad y es poder darte cuenta hacia donde quieres ir. Siempre van a haber frustraciones e incertidumbres pero todo es un aprendizaje para crecer. Lo importante es estar en movimiento.
¿Qué sentimientos y sensaciones encontraste al fotografiar lo desconocido?
Este fue el primer proyecto en el que me anime a tener un diálogo con el sujeto. Siempre fui muy fanática de poder hacer fotografía callejera pero siempre me quedaba en lo lejano. El paisaje, la ciudad y personajes que estaban lejos. Para este proyecto me propuse salir de mi zona de confort y forzarme a tener un diálogo con la persona. Que el personaje mire a cámara y sea el protagonista de su historia. Me costó un montón, el poder dialogar con otra persona es muy difícil pero te enriquece mucho. Es una serie de diez fotos pero fueron muchísimas más e incluso todas aquellas personas a las que le pregunté si podía fotografiarlos y me dijeron que no. De a poco me fui dando cuenta cómo fue el proceso de poder desenvolverse en la charla con el otro. También fue interesante como de a poco fui aprendiendo a leer al otro y a entender desde qué lugar tenía la conversación. Fue uno de los proyectos que más me hizo crecer y me dieron herramientas para desarrollar estos proyectos. Mucho tiempo después de fotografiarlos imprimí las fotografías y se las dí a esas personas. Fue muy interesante tomarse el tiempo de devolverles el resultado, ver las reacciones de esas personas al mirar las fotografías. Yo no las conozco y no tengo contacto, entonces fue un proceso muy interesante. Ví sorpresas y risas, algunos no se acordaban y casi no me reconocían.
¿Qué significa Rubros para vos?
Toda esta serie nace a raíz de que para ir a la facultad tengo dos horas de viaje donde lo único que hacía era mirar por la ventana. De ahí nace la idea de querer fotografíar y poder visibilizar todo este movimiento de trabajo que observaba por las mañanas. Si uno frecuenta los mismos lugares se encuentra con las mismas historias. Nace a raíz de buscar visibilizar las historias de las personas que trabajan todos los días en su local, en su no local, feliz, triste y la pasión que le da a lo que se dedica. Nace mucho de ese deseo de querer saber y darle protagonismo a quienes trabajan con el cuerpo y el alma en lo que hacen. Mucho lo comprobé haciendo la serie,d e personas que trabajan en el mismo lugar desde hace cincuenta años y aún con la inestabilidad económica y las incertidumbres del país siguen apostando a lo que se dedican.
Este proyecto me dió la oportunidad de crecer, tanto sola como acompañada de los demás, de todas esas personas que me preguntaban a qué me quería dedicar y se dejaron moldear por mi crecimiento como fotógrafa. En poder dirigirlos y contarles cómo funciona ponerse frente a cámara. Me sentí muy acompañada y privilegiada de poder conocer a todas estas personas.
¿Cómo fue el después? ¿Cambió algo de los lugares que visitaste?
Todo seguía igual. Fue una experiencia donde fui predispuesta a encontrarme con todo. Yo tenía la sensación de que una de las chicas a las que le había sacado las fotos de espaldas ya no estaba trabajando ahí y efectivamente no estaba. Fue ir y encontrarme con lugares intactos y con cambios a la vez. La juguetería estaba cerrada pero quería dejarle las fotos igual, le escribí una carta detrás de las fotos, le deje mis datos y pasé la fotografía por debajo de la puerta y fue muy lindo ver cuando me escribió para agradecerme.
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